Hasta que se regularice la situación en los distintos sistemas educativos, los niños que asisten a estos centros continuarán recibiendo ayuda con respecto a los contenidos fundamentales que se dictaron en el transcurso del ciclo lectivo. Son 50 los centros y se distribuyen en diferentes puntos de la ciudad.
Cuando en las escuelas públicas formales de la ciudad y de la provincia los alumnos casi no tienen clases debido a los paros y medidas de fuerza de los docentes por mejoras salariales, se vive una realidad diferente en los Centros de Apoyo Escolar con que cuenta la municipalidad de la Capital en los diferentes sectores y barrios de la ciudad. En estos centros de apoyo se dictan clases en forma normal, a pesar de los paros que persisten en distintos establecimientos escolares. Según indicaron desde la coordinación de los CAE, hasta que se regularice la situación en los distintos sistemas educativos, los niños continuarán recibiendo ayuda con respecto a los contenidos fundamentales que se dictaron en el transcurso del ciclo lectivo. La evaluación final está prevista para diciembre, cuando culmine el programa. Actualmente, a los 50 Centros de Apoyo Escolar concurren unos 1.200 chicos que cuentan con las mismas oportunidades que los demás, para avanzar y terminar su carrera escolar. Los CAE se transformaron en un espacio de contención social, ya que el programa convoca no sólo a chicos en riesgo pedagógico sino también a aquellos con un itinerario escolar fluido, con el fin de reforzar sus conocimientos y ejercitarse. El programa se extiende a diversos barrios de la comuna abarcando un amplio radio de influencia, y está destinado a estudiantes de las escuelas municipales y provinciales del nivel EGB 1, 2 y 3.
Desde 2006
Los Centros de Apoyo Escolar promovidos por la municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca se encuentran trabajando desde 2006, y tienen como fin brindar apoyo pedagógico a los alumnos con riesgo educativo, dándoles la posibilidad de obtener mejores resultados en el aprendizaje y así poder sobrellevar los contenidos curriculares y evitar la deserción escolar. Con este sistema, durante ese año, pasó de grado con buenas calificaciones el 90 % de los chicos en riesgo escolar. Estos centros funcionan en las sedes de los centros vecinales, entidades deportivas, comedores infantiles, algunas parroquias y hasta en casas particulares.